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Amo mis lonjitas, porque de alguna forma fueron mi escudo

unsplash_52c470899a2e1_1Nací un 8 de agosto de 1989. Tengo ya casi 27 años. Cuando era niña era una nena de un cuerpo normal o con el peso ideal de una niña de 7 u 8 años. A partir de los 9 comencé a subir de peso, mis papás decían que era herencia genética pues mi madre es la única delgada de su familia y la familia de mi papá en su totalidad son robustos. Bueno, crecí y con el tiempo mi salud mental comenzó a empeorar, comencé a comerme las uñas y a arrancarme el cabello inconscientemente. Comenzaron las visitas al psicólogo pero nunca lograron decir qué pasaba.

Entre a la adolescencia y mi sobre peso se había atenuado. Comencé a tratar de cuidarme por el bullying y por gustarle a los chicos. Todo en mi mente iba empeorando. Llegué a la prepa y en una clase de psicología exploté: a la edad de 9 años un profesor de la primaria abuso sexualmente de mí. Sí era una niña violada que creció y para mantenerse a salvo de la violencia de los hombres se mantenía gorda y dormida o en trance se quitaba el cabello, para qué? Para verse fea y no le volviera ningún maestro o primo, también un primo, ha tocar el cuerpo.

Cuando cumplí 22 años ya estaba al borde, fue mi primer intento de suicidio y fue también mi pase directo al psiquiatra.

Comencé mi tratamiento, ahí mi doctor me hizo comprender el mecanismo de defensa que usaba para protegerme: sobre peso y tricotilomanía. Ahora ya estaba peor: soy una persona borderline y obsesiva compulsiva. ¿Por qué? Porque nunca me atreví a señalar a mis agresores y porque tampoco lo hablé con alguien a tiempo. Durante dos o más años estuve medicada, y con otros tres intentos de suicidio... Llegó un punto en el que renuncié a los fármacos, mis impulsos redujeron y conocí también al que ahora es mi esposo. Él me ayudó a dejar el medicamento y a optar sólo por terapia. He cierto que avancé mucho con mi sobre peso pero nunca lo vencí... El último par de años me he dedicado a amarme tal como soy y con las cicatrices que me dejaron desde niña.

Paco, mi esposo sabe toda mi historia y de verdad que sin él y sin mi amada literatura, porque estudié licenciatura en letras, no habría vencido a los monstruos que me acomplejaron y enfermaron.
Amo mis lonjitas, mi pancita, mis mejillas redonditas porque de alguna forma fueron mi escudo.

Ya no me medico y sigo una rutina para que mi diagnóstico no empeore. Sigo los consejos de mi psiquiatra que quiero gritar y que todas las mujeres que puedan leerme griten conmigo:

ESTE CUERPO ES MI TEMPLO Y COMO TAL DEBO AMARLO, NO HE SUFRIDO: HE VIVIDO MUCHO Y SOBREVIVIDO A TODO. SOY UNA GUERRERA QUE TIENE UN CUERPO DIFERENTE AL MODELO A SEGUIR PERO LO ÚNICO QUE ME HACE DIFERENTE A LOS QUE ME HAN JUZGADO ES MI ADN.

gaby

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