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Opresión gordofóbica y otras opresiones

Por Magda Piñeyro
La Doble Efe

Sé que mucha gente al leer esto pensará "cómo se atreve a comparar Sudáfrica, EEUU, siglos de tráfico de esclavos/as..." con la gente gorda, o como decía al principio, muchos me llamarán exagerada.

Al respecto, decir tres cosas:

1) Lo importante para acabar con las desigualdades es anticiparnos en el tiempo, es la prevención. La gordofobia no tiene el mismo bagaje histórico que el racismo, ni la misma cantidad de víctimas (jamás se me ocurriría afirmar algo así). Pero debemos ser capaces de identificar una opresión antes de ver el reguero de sus consecuencias... ¡anticiparse al enemigo!

2) La gordofobia es una opresión estructural en la medida que restringe la vida y las oportunidades de una gran cantidad de personas (e incluso las somete de forma violenta: son comunes los acosos escolares y callejeros), es omnipresente en las sociedades occidentales, es jerárquica (hay un grupo de personas que se benefician, tanto social como económicamente de ello) y excluye al grupo discriminado de los ámbitos en los que la realidad es definida (como los mass media, por ejemplo... más info aquí.

3) La gordofobia, como opresión estructural no es una opresión aislada: se mezcla con otras opresiones como la de clase, de raza, orientación sexual, religión o habilidad (personas con diversidad funcional). Esto significa que artículos como este que enlazo a continuación, y que explica por qué es peor insultar a alguien por negro que por gordo, quedan absolutamente carentes de sentido y fuera de lugar: Leer.

El artículo de este último punto, que compara el racismo y la gordofobia jerarquizándolas, ha sido el que me ha llevado a escribir este post con intenciones de desjerarquización. Las opresiones son todas diferentes y entrecruzadas sin status de superioridad (aunque repito: aquí comparé dos para intentar visibilizar una que está invisible, que es la gordofobia).

Creo que debemos tener presente que la intersección de opresiones es la norma en un sistema opresor. No podemos luchar contra una opresión ejerciendo o invisibilizando otras, porque seguimos alimentando a ese mismo sistema opresor general. Pero yo me callo ya, porque no puedo explicarlo mejor que Paco Vidarte (hablando de la lucha LGTB unida a otras luchas):

Si algo así como una Etica LGTBQ es pensable y deseable, ha de partir del hecho de que la lucha contra la homofobia no puede darse aisladamente haciendo abstracción del resto de injusticias sociales y de discriminaciones, sino que la lucha contra la homofobia sólo es posible y realmente eficaz dentro de una constelación de luchas conjuntas solidarias en contra de cualquier forma de opresión, marginación, persecución y discriminación. Repito. No por caridad. No porque se nos exija ser más buena gente que nadie. No porque tengamos que ser Supermaricas. Sino porque la homofobia, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricada con ellas, articulada con ellas de tal modo que, si tiras de un extremo, el nudo se aprieta por el otro, y si aflojas un cabo, tensas otro.

(...) Esto hace que aquello por lo que hay que luchar no sea la derrota de la homofobia sin más y que los demás luchen cada uno por su cuenta contra lo que los oprime. El objetivo de toda lucha, por ejemplo, contra la homofobia, o contra el racismo, o contra la misoginia es la no discriminación de los oprimidos sistémicamente por cualquier causa. (...) Éstos, de suyo, forman parte todos delgran grupo de los excluidos sociales, frente a la clase poderosa que nunca o rara vez entra en estos jueguecitos de ponerse la zancadilla, sino que se divierte viendo cómo los desgraciados se putean entre ellos y, en vez de ser solidarios, prefieren descargar su rabia unos con otros, debilitándose, perdiendo toda posibilidad de cohesión como grupo de resistencia frente al verdadero poder opresor.

Si la opresión es sistémica, una Ética LGTBQ deberá cubrir todos los frentes. Contra la opresión sistémica, sólo cabe la solidaridad. Toda acción que sea meramente egoísta, insolidaria, refuerza el sistema de represión general. (...) la tentación de recurrir a la exclusión, a la discriminación, a la opresión para luchar contra la exclusión, la discriminación y la opresión es muy fuerte. Y de esa tentación se nutre el poder y el sistema de prejuicios, privilegios y valores que hacen existir la homofobia al lado de otras muchas formas de discriminación.>

gaby

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